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Fabia Codalli
Miércoles, 16 de mayo del 2012 at 23:45

Hola a todos GGMeros! os quería pedir un favor a los valientes que van el domingo al Cross de los Tres Refugios: tendíais un hueco para un amigo mío que está aquí en Madrid sin coche? Es un compañero catalán del máster que estoy estudiando: se ha inscrito al Cross, pero luego se ha dado cuenta que el primer autobús al Puerto de Navacerrada sale a las 8 de Madrid! Sería solamente para la ida, porque luego volvería en autobús... Si alguien puede llevarle, escibirme por favor un mensaje y os pondré en contacto. Muchas gracias por adelantado, y mucha suerte a todos!!

Julio Santos
Jueves, 17 de mayo del 2012 at 08:31

http://www.copadehierro.es/3r/index.asp

CRÓNICA MEDIO MARATÓN DONOSTIA – 16/05/2011 (POR RAQUEL)

 

Por empezar por alguna parte, decir que la verdad, este resultado me ha sorprendido hasta a mí misma. Sinceramente, no iba con la intención de dejarme la piel en esta carrera tras una semana algo ajetreada en muchos aspectos, no sólo deportivamente hablando.

 

Así pues, después de una temporada algo floja en cuanto a competiciones, del tipo de entrenamiento que he estado llevando a cabo de ritmos muy lentos, (todo ello enfocado a un único objetivo), no llegaba muy motivada a esta media maratón y mucho menos, con la intención de buscar mejorar mi marca personal. Pasito a pasito, de poquito en poquito, he ido entrenando sin prisa, pero sin pausa… y la verdad, en esta ocasión no ha existido esa típica semana de “descarga” pre-competición, sino que como una semana más de entreno, he hecho 4 días donde he tenido tirada larga, ejercicios de fuerza y tobillo, he hecho series, he trotado suave… al final de cuentas, me han salido unos 46 kilómetros, que no está nada mal para tener el domingo una competición. Dicho esto, acaba la semana cansada y de bajón, sin energía suficiente como para afrontar una competición de este tipo en el que los ritmos son exigentes y no te dan apenas tregua.

 

Y cómo tenía que hacer entonces la carrera? Dos semanas antes, esta carrera la habíamos planteado como un entreno más, no parábamos en toda la semana y el domingo hacíamos un entreno de calidad, en progresión, tal cual… poco más, sin presión, sin agobios.

 

El viaje era a San Sebastián, bonita ciudad, con su playa de La Concha, sus gentes amables y además, íbamos en compañía de familiares a pasar un fin de semana divertido y desconectar de todo. Pero el viernes, no empezó muy bien, como digo, prácticamente no me apetecía el viaje, estaba triste y mucho menos tenía ganas de correr… uf! qué pereza! para qué tanto esfuerzo? qué cansancio! mejor me dedico al turismo y disfruto la ciudad, el entorno y etc… etc… un sin fin de pensamientos negativos que sólo me llevaban al pozo más profundo.

 

Sin embargo, a lo largo del viernes recibo las últimas instrucciones… vaya! allí mismo, ante mis ojos tenía todas las recomendaciones para afrontar, no sólo la carrera, sino todo el fin de semana, deportivamente hablando claro… ritmos de carrera, estrategia, consejos, advertencias… y las últimas palabras de aliento y de ánimo. Uf! y me situé entre la espada y la pared… entre el querer y el poder… si ya estaba triste… después de todo el trabajo realizado y aunque este no fuera mi objetivo, como iba a defraudar a las personas que confiaban en mí? además tenía allí mismo mi posible marca… era aquello la clave sorpresa? una nueva estrategia? durante dos semanas pensando en un entreno y de repente, dos días antes, resulta que puedo batir mi marca personal? me parecía algo irracional y una locura… y entonces los nervios y las lágrimas se apoderaron de mí… no sé cómo describir lo que me hizo sentir esa confianza depositada en mí.

 

Y así transcurrió el viaje hasta Donostia, entre pensamientos negativos, dando vueltas al por qué, empujándome a mí misma hacia delante, diciéndome que podía hacerlo, entre lágrimas, risas… una bomba a punto de explotar, que al final hizo su combustión el sábado siguiente entre sidra, amigos, chuletones, caminatas, recogida del dorsal, lluvia, sol… vamos, lo que no se debe hacer, todas las recomendaciones pre-competición tiradas por la borda… los consejos y el apoyo de Mario constantemente para que corriera y lo diera todo, pero total… sería lo que sería, saldría lo que saldría y aunque intentaba auto convencerme de que no me importaba nada, allí en el fondo, estaba la Raquel oculta que tanto tiempo llevaba escondida… y esa ansiedad del día antes de una carrera me invadió de nuevo como hacía mucho tiempo atrás.

 

Me acosté cansada, revuelta, dormí fatal, dando vueltas a las mismas palabras una y otra vez, hasta que al final llegó la mañana y me levanté diciéndome a mí misma: “puedo y lo voy a demostrar”.

 

Llegamos al punto de salida. La mañana estaba agradable, no hacía frío, el sol se asomaba algo tímido y aunque había un ligero viento, se respiraba un ambiente tranquilo, no había excesiva gente, así es que pudimos calentar, estirar y nos situamos tranquilamente en nuestro lugar… acompañé a Mario, que haría su mejor marca personal después de varios meses de trabajo duro y de una preparación de calidad (felicidades campeón!), hasta el disparo de salida, que cada uno iría por su lado. Así salimos, la gente bien situada, no tuvimos que zigzaguear, no tuvimos que hacer ni adelantamientos, ni cambios de ritmo, simplemente… dejarse llevar y entonces empezó “mi verdadero viaje”.

 

Había carrera de 10 kms a la vez y quizás entre ellos y por haberme situado un poco delante, empecé a correr algo rápido, me estaba dejando llevar demasiado y el primer km lo hice en 4’05 y aquello me asustó porque tenía indicaciones de no pasar de 4’45 o no resistiría… tenía aún 20 kms por delante y a ese ritmo, seguro que petaría. Intenté bajar el ritmo para que los primeros 5 kms fueran de contacto, testeando mis sensaciones, mis piernas… pero me fue imposible, la adrenalina y la gente de alrededor me lo impedían, me encontraba cómoda y al final los hice en 22’55.

 

Llegaba la segunda parte, precisamente donde tenía que buscar mi ritmo, ese ritmo que andaría entre 4’35 y 4’40… y sin embargo, estaba yendo en torno a los 4’30 y tenía que aguantar así todo el tiempo que me quedaba… lo intenté. Vi a Mario que ya iba a por su segunda vuelta, le animé y pasé el siguiente control, el km 10.4 en 47’49 y me di cuenta de que iba bastante bien, no estaba cansada, no iba asfixiada y de momento, las piernas me respondían, había pasado la primera media más o menos en lo que tenía pensado, así es que… seguro que podía conseguir llegar en 1h40’, lo que me había planteado unos días antes. Eso sí, en esta ocasión no olvidé hidratarme y beber en todos los avituallamientos, ya había tenido una mala experiencia que no quería repetir.

 

Y llegó la tercera parte de la carrera… mantener el ritmo, buscar la meta, tener confianza, buscar alianzas… intenté interiorizar ritmos, consejos, iba todo el tiempo pensando en ello y cuando llegué al km 12 me acoplé a un grupo de chicos que llevaba un ritmo que más o menos se ajustaba al mío, así es que me quedé con ellos, nos llovió, el viento nos empujaba, pero iba cómoda, “arropada” y comprobé que íbamos a 4’10 y 4’15, las piernas me daban… cuánto podría resistir aquello? fuimos adelantando a alguna chica, bastantes chicos y la respuesta a mi pregunta no tardó en llegar… en el km 16 las piernas ya no me daban. Me empezaron a molestar los cuádriceps, llevaba los isquiotibiales muy cargados y los pensamientos negativos asomaron por mi mente.

 

A falta de 5 kms te vas a rendir? un GGM nunca abandona… todo mi esfuerzo y mi sufrimiento tenían que tener su recompensa, sé sufrir, tengo que aguantar, no puedo defraudar, hay que seguir adelante, hice un barrido hacia atrás, busqué pensamientos positivos, mis últimas vivencias, la dureza de todo este año y lo que había conseguido superar… y entre mis propios pensamientos y aquellos “aupa neska” llegué al km 19. Quedaban 2 kms y uno de ellos era una pequeña cuesta arriba, las piernas no me daban, los cuádriceps me dolían muchísmo, había más animación en esa parte del recorrido, nuestros familiares estaban allí desgañitándose y gritándonos (gracias de corazón), pero no podía dar un paso más, empezaron a recorrerme los calambres, se me agarrotaron los músculos y mientras tanto, rondando mi mente seguían los mismos pensamientos… no puedo rendirme, puedo, piensa en estos dos últimos meses, el trabajo, el esfuerzo, la vuelta, hay que terminar… pasé al lado del crono y me pareció ver 1h30’… cómo? no puede ser! me queda un km y eso significaría llegar a esa posible marca que alguien me había confiado en el último momento… sería capaz de hacer 1h36’? venga… la última cuesta (que no es la del ángel caído con la que siempre, mejor o peor, has podido), eso me alivió y me ayudó… luego te dejas caer… y está hecho!

 

Así fue… los últimos 500 m los recorrí con un chico que me iba hablando en vasco (gracias por los ánimos), aguanta el ritmo, muy bien esa zancada, ahí está la meta, déjate llevar… un último intento… me pasó una chica en los últimos 150 m, pero después de aquél esfuerzo, no podía permitirlo… ya era cuestión de orgullo… así es que… arranqué mis últimas energías de lo más hondo e hice mi último sprint, la adelanté y crucé la meta… levanté los brazos y allí estaba mi marca, 1h35’, no podía creérmelo, así es que lloré y dije “esto va por ti”.

Cross del Telégrafo

CRONICA DE SABLES

Hace ya nueve días que he vuelto de Sables.
Estando allí repetí varias veces, –os aseguro que más de diez– que ni loco me volvían a ver en esa carrera, que ni loco volvía a correr en ese desierto, que ni loco….!!!. Iluso, hoy volvería con los ojos cerrados.
 
Sables es una carrera que te quita algo pero te da mucho, que se te mete dentro, creo que muchos de los que la hemos corrido saben a que me refiero. Yo no tengo mucha experiencia en carreras por etapas, de hecho es la primera que hago, pero esta carrera te aporta y te da tanto que es difícil escapar de ella, sus recuerdos, las vivencias y las experiencias que te quedan son tan profundas que espero y deseo que no se borren nunca.
Sables es una prueba deportiva, pero independientemente de su dureza, –que la tiene y mucha, sobre todo por la autosuficiencia y ya no por la distancia o por las temperaturas tan altas–, si tengo que destacar algo de Sables es su factor humano. Ya digo, no se si en otras carreras similares ocurre lo mismo, pero lo que yo he sentido allí con gente a la que apenas conoces no se puede explicar, tienes que estar allí para vivirlo.
 
A Oscar Almena no le conocí hasta el día de la etapa non-stop, casualmente llevaba la referencia de su dorsal (1024) porque mi amigo Goyo le vio entrenar en la Media Maratón de La Latina con la mochila y le entró, le comentó que LOS HURONES íbamos a Sables y me dio su referencia, su nombre y su dorsal, me dijo “busca a este tío que es majo y va a Sables”, poco más. Cuando llevábamos apenas tres kilómetros el día de la non-stop delante de mi apareció el dorsal 1024, y no nos separamos hasta 10 kilómetros de meta, pasamos la etapa juntos, lo que vivimos, lo que sufrimos, lo que lloramos lo tenemos dentro para siempre, a que si niño?????…Goyo se quedo corto cuando dijo que eras majo…!!!
Y luego que decir de la gente de la Jaima 47, de mis tres hurones Julio, Bernard y Richi y de la pedazo de carrera que se han marcado; de los pinteños Luz y Misael que han disfrutado como matrimonio de Sables de una manera envidiable demostrándose amor y valentía el uno al otro; y de Salva, que voy a decir de él, lo que hiciste el día del maratón no tiene nombre y me demostró la clase de luchador y de persona que eres, el puto amo!!!!!
Esta gente no tiene calificativos, o mejor dicho, si los tienen pero me los guardo para mí y para siempre.
El desierto es espectacular, a mí me ha parecido precioso, nunca imagine que fuese tan variado, con sus lagos salados secos, sus valles, sus montañas, sus ríos, sus cauces secos, sus extensiones pedregosas y sus dunas.
 
Sables es un sueño, un sueño que he hecho realidad, un reto alcanzado, y así lo siento cada vez que en casa veo la medalla de finisher, pero lo bonito de esto es que gracias a sueños como éstos he conocido durante éstos seis meses a gente maravillosa.

Crónica Carrera del Agua 2010

El día era frío, el primer termómetro que vi marcaba -1ºC pero al no haber casi viento y estar saliendo el no se llevaba mal. Aun así, esto me hizo decidirme por salir con las mallas y la camiseta interior de manga larga debajo de la de tirantes (si, me estoy amariconando).

La salida, aunque un pelin atascada, fue buena. A los 200 ya estábamos corriendo bien. No tuve sensación de frió que pensé que iba a tener (lo que no se es porque tuve este pensamiento) y si la tuve de forzar un poco, incluso levante el pie un par de veces. Marqué el km. en 3:19 y me relajé un pelin, aunque no mucho, quería aprovechar el resto de bajada/plano antes de empezar a subir la Castellana. El segundo km. que no tenia más de 200-250 metros de subida fue bueno, 3:42 sin sensaciones especiales.

Aquí me quede un poco solo e intente pegarme al que llevaba delante porque el viento pegaba un poco y hacia daño. Llegué hasta él, pero su ritmo no me valía, tire y me volví a quedar otra vez solo. Sentía detrás de mi a 2 o 3 personas, pero nadie ayudaba.

Se me hizo larga la subida y ademas el no ver el km. 3 la hizo un poco más dura. Me faltó esa referencia, es una tontería pero me descolocó un poco. Salir de plaza Castilla y enfilar Bravo Murillo que pensé que seria un alivio, no lo fue. Los primeros 200 metros son un repecho, mínimo, pero se nota.

Quizá perdí un poco de tiempo, me desconecte unos segundos porque me notaba demasiado forzado. Fue breve porque vi a Jesús a mi espalda y eso me animo a seguir, a no hundirme. Del 2 al 4 fueron 7:35 (o algo así), un pelin lento. Desglosando los km. en ST sale el primero en 3:55 y el segundo en 3:38 (la cuenta no sale porque midió un poco más de 2 km.), ritmos lógicos y esperables. Todo en orden, aunque insisto, un poco más forzado de lo que esperaba.

El resto de Bravo Murillo, (4 al 6) salieron clavados 3:38, pero con trabajo. No fue un camino de rosas, los ligeros repechos que tiene hace que haya que trabajar para mantener ese ritmo, no sale solo.

Jesús me dijo, 'note que flaquebas en 4 Caminos' y es cierto, me costo la pequeña elevación que tiene la rotonda. Al salir del giro a Islas Filipinas, Jesús me adelanto y me animo a seguirle, pero no pude se me fue 3'' o 4''. Ese km. (el 7)  fue rapido, en 3:34. No era consciente de que se bajaba tanto, con más fuerza ese es un km. para hacerlo por debajo de 3:30 si o si.

Giro duro y empieza la subida (que se ve muuuuuy larga). llevaba a Jesús y un grupito de 4 o 5 tipos a no más de 5'' o 6'', una pena no haber estado con ellos porque me habría ayudado mucho, pegaba el viento y lo note. Subí bien, apenas perdí distancia, incluso cacé a uno que se descolgó, pero al llegar arriba de la cuesta estaba vacío. EL km. salio en 3:56, me quedaban 7:37 para bajar de 37. Factible, aunque justo.

El km. 9, rodear el parque y hacer Pablo Iglesias hasta la puerta fue mi condena. Vacío como estaba de la subida, me atasqué del todo, sentía las piernas congestionadas y no iban, tanto que se me fue el mil a 3:55 y me dejo fuera de tiempo. Al paso por el 9 vi que tenia que hacer 3:38 y supe que era imposible.

Subi el ritmo lo que pude (que no era mucho, la verdad), al pasar el 9.5 intenté subir otro poco, pero no daba para más. En la recta final, 250 m. tuve la suerte de acercarme mucho a un tipo y eso me hizo dar un plus más, me llevo a 3:45, 7'' por encima de los 37., 37:07.

Se me quedo un poco de cara de tonto, se me resisten los 37' y eso que pensé que esta vez si estaba. Aún así, estoy contento por la marca porque me pone en buena linea de salida de cara a los 2 meses finales que me quedan hasta el maratón.

Barallat