|
||||
|
Hace ya nueve días que he vuelto de Sables.
Estando allí repetí varias veces, –os aseguro que más de diez– que ni loco me volvían a ver en esa carrera, que ni loco volvía a correr en ese desierto, que ni loco….!!!. Iluso, hoy volvería con los ojos cerrados.
Sables es una carrera que te quita algo pero te da mucho, que se te mete dentro, creo que muchos de los que la hemos corrido saben a que me refiero. Yo no tengo mucha experiencia en carreras por etapas, de hecho es la primera que hago, pero esta carrera te aporta y te da tanto que es difícil escapar de ella, sus recuerdos, las vivencias y las experiencias que te quedan son tan profundas que espero y deseo que no se borren nunca.
Sables es una prueba deportiva, pero independientemente de su dureza, –que la tiene y mucha, sobre todo por la autosuficiencia y ya no por la distancia o por las temperaturas tan altas–, si tengo que destacar algo de Sables es su factor humano. Ya digo, no se si en otras carreras similares ocurre lo mismo, pero lo que yo he sentido allí con gente a la que apenas conoces no se puede explicar, tienes que estar allí para vivirlo.
A Oscar Almena no le conocí hasta el día de la etapa non-stop, casualmente llevaba la referencia de su dorsal (1024) porque mi amigo Goyo le vio entrenar en la Media Maratón de La Latina con la mochila y le entró, le comentó que LOS HURONES íbamos a Sables y me dio su referencia, su nombre y su dorsal, me dijo “busca a este tío que es majo y va a Sables”, poco más. Cuando llevábamos apenas tres kilómetros el día de la non-stop delante de mi apareció el dorsal 1024, y no nos separamos hasta 10 kilómetros de meta, pasamos la etapa juntos, lo que vivimos, lo que sufrimos, lo que lloramos lo tenemos dentro para siempre, a que si niño?????…Goyo se quedo corto cuando dijo que eras majo…!!!
Y luego que decir de la gente de la Jaima 47, de mis tres hurones Julio, Bernard y Richi y de la pedazo de carrera que se han marcado; de los pinteños Luz y Misael que han disfrutado como matrimonio de Sables de una manera envidiable demostrándose amor y valentía el uno al otro; y de Salva, que voy a decir de él, lo que hiciste el día del maratón no tiene nombre y me demostró la clase de luchador y de persona que eres, el puto amo!!!!!
Esta gente no tiene calificativos, o mejor dicho, si los tienen pero me los guardo para mí y para siempre.
El desierto es espectacular, a mí me ha parecido precioso, nunca imagine que fuese tan variado, con sus lagos salados secos, sus valles, sus montañas, sus ríos, sus cauces secos, sus extensiones pedregosas y sus dunas.
Sables es un sueño, un sueño que he hecho realidad, un reto alcanzado, y así lo siento cada vez que en casa veo la medalla de finisher, pero lo bonito de esto es que gracias a sueños como éstos he conocido durante éstos seis meses a gente maravillosa.
El día era frío, el primer termómetro que vi marcaba -1ºC pero al no haber casi viento y estar saliendo el no se llevaba mal. Aun así, esto me hizo decidirme por salir con las mallas y la camiseta interior de manga larga debajo de la de tirantes (si, me estoy amariconando). La salida, aunque un pelin atascada, fue buena. A los 200 ya estábamos corriendo bien. No tuve sensación de frió que pensé que iba a tener (lo que no se es porque tuve este pensamiento) y si la tuve de forzar un poco, incluso levante el pie un par de veces. Marqué el km. en 3:19 y me relajé un pelin, aunque no mucho, quería aprovechar el resto de bajada/plano antes de empezar a subir la Castellana. El segundo km. que no tenia más de 200-250 metros de subida fue bueno, 3:42 sin sensaciones especiales. Aquí me quede un poco solo e intente pegarme al que llevaba delante porque el viento pegaba un poco y hacia daño. Llegué hasta él, pero su ritmo no me valía, tire y me volví a quedar otra vez solo. Sentía detrás de mi a 2 o 3 personas, pero nadie ayudaba. Se me hizo larga la subida y ademas el no ver el km. 3 la hizo un poco más dura. Me faltó esa referencia, es una tontería pero me descolocó un poco. Salir de plaza Castilla y enfilar Bravo Murillo que pensé que seria un alivio, no lo fue. Los primeros 200 metros son un repecho, mínimo, pero se nota. Quizá perdí un poco de tiempo, me desconecte unos segundos porque me notaba demasiado forzado. Fue breve porque vi a Jesús a mi espalda y eso me animo a seguir, a no hundirme. Del 2 al 4 fueron 7:35 (o algo así), un pelin lento. Desglosando los km. en ST sale el primero en 3:55 y el segundo en 3:38 (la cuenta no sale porque midió un poco más de 2 km.), ritmos lógicos y esperables. Todo en orden, aunque insisto, un poco más forzado de lo que esperaba. El resto de Bravo Murillo, (4 al 6) salieron clavados 3:38, pero con trabajo. No fue un camino de rosas, los ligeros repechos que tiene hace que haya que trabajar para mantener ese ritmo, no sale solo. Jesús me dijo, 'note que flaquebas en 4 Caminos' y es cierto, me costo la pequeña elevación que tiene la rotonda. Al salir del giro a Islas Filipinas, Jesús me adelanto y me animo a seguirle, pero no pude se me fue 3'' o 4''. Ese km. (el 7) fue rapido, en 3:34. No era consciente de que se bajaba tanto, con más fuerza ese es un km. para hacerlo por debajo de 3:30 si o si. Giro duro y empieza la subida (que se ve muuuuuy larga). llevaba a Jesús y un grupito de 4 o 5 tipos a no más de 5'' o 6'', una pena no haber estado con ellos porque me habría ayudado mucho, pegaba el viento y lo note. Subí bien, apenas perdí distancia, incluso cacé a uno que se descolgó, pero al llegar arriba de la cuesta estaba vacío. EL km. salio en 3:56, me quedaban 7:37 para bajar de 37. Factible, aunque justo. El km. 9, rodear el parque y hacer Pablo Iglesias hasta la puerta fue mi condena. Vacío como estaba de la subida, me atasqué del todo, sentía las piernas congestionadas y no iban, tanto que se me fue el mil a 3:55 y me dejo fuera de tiempo. Al paso por el 9 vi que tenia que hacer 3:38 y supe que era imposible. Subi el ritmo lo que pude (que no era mucho, la verdad), al pasar el 9.5 intenté subir otro poco, pero no daba para más. En la recta final, 250 m. tuve la suerte de acercarme mucho a un tipo y eso me hizo dar un plus más, me llevo a 3:45, 7'' por encima de los 37., 37:07. Se me quedo un poco de cara de tonto, se me resisten los 37' y eso que pensé que esta vez si estaba. Aún así, estoy contento por la marca porque me pone en buena linea de salida de cara a los 2 meses finales que me quedan hasta el maratón. Barallat Bueno, pues tras mucho deliberar el viernes de antes de la carrera si al final competía o no, decido levantarme el sábado con la esperanza de que ya que nos hemos dado el madrugón, al menos haya dorsales disponibles par poder participar. Y dicho y hecho… allá que voy a las 8:00 en Pavones donde había quedado con Kike y Willy para subir juntos. Tras recoger a Charo por el camino, llegamos a Patones y nos juntamos con Impala, momento en el cual, afortunadamente nos pudimos inscribir los que no teníamos dorsales; al ratito llegan Alber y Claudio que hacen la misma operación. Después de un té calentito y unos trotes de calentamiento para reconocer el terreno, llega el momento de ponerse en la salida y esperar la señal. Lo cierto es que esos momentos para mí son muy tensos, empiezo a pensar “tranquila, haz lo que puedas, sin agobios, sin marcas, sin tiempos… lo que salga”, pero como siempre, al final, daré todo lo que pueda de mí misma y acabaré esforzándome al máximo, aunque sé que luego me pasará factura por lo que los nervios no me dejan relajarme y espero ansiosa a que se produzca el momento de poner el crono en marcha y a tirar. Al menos, en esta ocasión gracias a las palabras de mis compañeros me relajo un poquito más y pienso “a disfrutar que esta carrera va a ser muy bonita, aunque será dura, seguro que lo pasamos bien, vamos tranquilamente, de forma progresiva, ya veremos”. Y ahí vamos, todo el mundo sale despavorido, pero los primeros 100 m son complicados, subidita y bajada con un estrechamiento que produce un leve tapón hasta que por fin podemos coger el ritmo. Me siento bien, voy acompañada de Willy que me va marcando el ritmo y dirigiendo, los dos primeros kilómetros los hacemos en una media de 4’12’’ y tras adelantar un par de chicas, nos situamos en cabeza femenina (Alber y Kike van controlando la carrera en todo momento) y a lo lejos se ve a Impala y Claudio que deben ir entre los 10 primeros. Pero la gloria dura poco, por el KM 3 más o menos nos adelanta la que será primera clasificada y antes del KM 4 una de las chicas que había adelantado anteriormente se sitúa la segunda. “No pasa nada Raki”, oigo a mis compañeros… “hay mucha carrera por delante, tranquila que todo se andará”. Y con estas palabras, motivada, comienza la subida hasta el KM 6. Conocía por encima el perfil, pero no me esperaba aquello… mi ritmo empieza a descender, las piernas empiezan a quejarse y no quieren dar más, tengo el pulso en 197 ppm, vemos a la segunda chica que empieza a andar y aunque eso me da un poquito de aliento no es suficiente, yo también quiero andar, no puedo más, miro hacia arriba y sigo viendo el camino que vuelta, tras vuelta, sigue subiendo sin fin. Lo sigo intentando, pero a pesar de los esfuerzos de mis compañeros porque siga trotando, decido andar y recuperar el aliento, sigo bajando el ritmo, las piernas me duelen cada vez más, pienso “no puedo, quiero parar, quiero abandonar, esto no es para mí, es demasiado duro… cómo pretendo correr una carrera de este tipo?”, pero al lado está Willy que sigue dándome ánimos con un cariño y una paciencia excepcional… y por delante Kike y Alber que van controlando la carrera y van pautando el ritmo y me digo “no puedo defraudarles, están aquí acompañándome, haciendo también un esfuerzo por ir conmigo, así es que… hay que seguir”. Y poco a poco van pasando los metros y por fin llegamos a la cima, “ahora sí Raki, ya no te engañamos más, hemos llegado a la última curva” me dice Alber y por delante a algo más de 50 m está la segunda chica… “tranquila que aún hay mucha carrera, ya la cogeremos y la cuarta va lejos, tenéis la carrera entre las tres” dice Kike y empezamos la bajada con la esperanza de recortar metros a la segunda y sobre todo de recuperar el ritmo. Así que doy todo lo que puedo, las piernas no me dan para más, siento que voy volando, “muy bien, muy buena zancada, así recuperando pulsaciones, respira” me dice Willy, pero yo por más que miro el pulsómetro no bajo de 190 ppm, creo que íbamos a un ritmo de 3’50’’ (como para bajar de pulsaciones!) y pienso “Dios mío, se me va a salir el corazón”, pero sigo bajando y poco a poco vamos recortando metros a la segunda, en todo momento tienen el control Alber y Kike que van charlando y marcando el ritmo, contando los metros que van a menos y pienso “qué envidia! algún día yo seré casi como ellos”, pero me siento afortunada por llevarlos a mi lado, me siento arropada y lo doy todo. Y llegamos hasta el KM 10, con alguna pequeña subidita entre medias que ya casi ni noto, porque tengo las pulsaciones de nuevo por las nubes y mi única preocupación es respirar y no caerme. Y ahí está, la segunda chica, aprovechando la última bajada la adelanto, no me lo puedo creer, ella misma me da ánimos “venga campeona”, por delante siguen Kike y Alber marcando el paso y el recorrido (el cual se había complicado un poquito), a mi lado Willy que ya no sabe qué decirme sigue dándome aliento y ánimos para que no desfallezca, no queda nada, allí se ve la meta, queda 1 KM, ahora pienso que tengo que echar el resto, si he adelantado a la segunda chica no puedo dejar que me vuelva a coger, “ya la tienes Raki, venga que no puede, se rinde” me dice Willy, pero Kike no deja de volver la cabeza y eso me hace dudar y no quiero mirar para atrás, no quiero saber donde va, prefiero creer las palabras de Willy, pero “no puedo seguir, no puedo respirar” y comienzo a llorar, no puedo más, los últimos 500 m son horribles, veo a Claudio que también me da ánimos, pero ya casi ni escucho, no puedo, Willy no sabe qué decirme “por Bruno, por Lola!” y allí la veo, la META, “por fin, ahí está, un último esfuerzo” y todo habrá acabado, 200, 100, 50 m y la cruzo, siento que se me sale el corazón (madre mía! 201 ppm!), me mareo, no puedo respirar, las piernas me flojean, no puedo sostenerme y si no es por Kike y Willy que me sujetan, me hubiera caído. Y al final, besos, abrazos, felicitaciones de mis compañeros y segunda clasificada! Para mí todo un reto conseguido, toda una experiencia, un duro y gran momento del que me llevo muchas cosas, pero sobre todo, dos fundamentalmente: comprobar que todo esfuerzo es recompensado, descubriendo lo que puedo llegar a hacer y conseguir (no me lo hubiera imaginado nunca) y que estoy rodeada de un equipo de personas maravillosas que ante todo son compañeros y para mí son muy importantes, sin ellos no lo hubiera conseguido… GRACIAS CHICOS! Y por supuesto, también felicitar a Nacho Impala y a Claudio que hicieron una estupenda carrera, Nacho entró en el puesto 12 y Claudio en el puesto 20, quien mejoró su tiempo con respecto al año pasado. Y para terminar la mañana, que finalmente había sido inmejorable, con un día soleado, buena temperatura y un paisaje que pude disfrutar después, recogimos los premios, el mío y el que nos llevamos por ser el equipo más participativo, cerrando con una “digestiva” barbacoa para compensar el esfuerzo que habíamos hecho. Fue una carrera en la que creo que todos coincidimos para volver a repetir.
Raki
|
||||
|
Copyright © 2010 Club de Atletismo GGM |
||||